Seguro más de una vez has visto arboles pequeños en macetas, los cuales son llamados bonsáis, quédate en nuestro blog y conoce más sobre el arte milenario de cuidar diminutos árboles.

Por definición, un bonsái es un árbol que crece en una maceta. Sus orígenes se remontan a Egipto, pero fueron los chinos que le dieron el aspecto estético durante la dinastía Han (206-220). La idea del bonsái es recrear un paisaje natural en miniatura.

Con el paso de los años esta tradición fue adoptada por los monjes budistas y fue así como llegó a Japón durante el período Heian (794 – 1185), un tiempo conocido por el desarrollo de esta religión en el archipiélago.

Por mucho tiempo, el arte del bonsái estuvo reservado a la nobleza y al clero, pero la práctica se hizo más popular en el siglo XIV. Los bonsáis fueron elevados a la categoría de obras de arte y su realización se codifica en la era Meiji para adoptar el aspecto, tal y como lo conocemos hoy en día. A pesar de su popularidad esta práctica no fue considerada un arte sino hasta 1934.

El criterio principal para la belleza y la clasificación del bonsái es su forma. Que va de acuerdo a su apariencia, posición, inclinación del tronco y de las ramas, la presencia de piedras o de más árboles. Los bonsáis se pueden clasificar por altura de la siguiente manera:

  • Keshitsubo: 3-8 cm
  • Shito: 5-10 cm
  • Mame: 5-15 cm
  • Shohin: 13-20 cm
  • Komono: 15-25 cm
  • Katade-mochi: 25-46 cm
  • Chumono / Chiu: 141-91 cm
  • Omono / Dai: 76-122 cm
  • Hachi-uye: 102-152 cm
  • Imperial: 152-203 cm

Con el paso de los años, se han desarrollado leves mejoras e innovaciones técnicas y estéticas, que principalmente han partido de los venerados y antiguos viveros de Bonsái en Japón. Actualmente esta tradición se practica casi en todo el mundo

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