El teatro Kabuki es parte de la cultura japonesa. Nace entre las clases trabajadoras del Japón durante el año 1603 con Izumo no Oku, una mujer que comenzó a bailar y cantar cerca del Río Kamo como forma de entretenimiento en Kioto y con el paso de los años cobró importancia hasta volverse referencia del Japón.

Este género fue representado por mujeres en un inicio y aprovechaban la función para ofrecer sus servicios como meretrices. Lo cual causó revuelo y el gobierno japonés catalogó a estas obras como indecentes para la moral pública y prohibió que las mujeres realizaran estos personajes.

El teatro Kabuki siguió presentándose con el pasar del tiempo, pero ahora los hombres comenzaron a interpretar los papeles que las mujeres ya no podían realizar.

Este género se caracteriza por ser muy dinámico e incluye diversos cambios de escenario, gesticulación exagerada, maquillajes y pelucas extravagantes que son parte fundamental para dichas personificaciones. Las coreografías juegan un papel muy importante además de ser tan elaboradas y sorpresivas que pueden incluir canto y baile.

Otra característica de estas puestas en escena es el uso de un camino de flores a la izquierda del escenario llamado Hanamichi por el que entran y salen los actores de escena. Este arte escénico sufrió una época de debacle y actualmente se ha ido retomando como parte de la cultura japonesa.

El autor más famoso de las obras de kabuki fue Chikamatsu Monzaemon, que también escribía obras para teatro con marionetas.

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